Garza Real (Ardea cinerea)

Con una envergadura de 175 centímetros, la Garza Real (Ardea cinerea) es una de las aves acuáticas más grandes que podemos ver durante todo el año en casi toda la península. Es una ardeida de pico y cuello largo, que utiliza para capturar peces, crustáceos, anfibios y culebras en zonas pantanosas.


Es una especie que veo casi todas las veces que voy por humedales, y hoy he tenido la suerte de toparme con un ejemplar que me ha dejado acercarme bastante, para poder fotografiarle con mi 300mm. A pesar de la cercanía a la que estaba, se movía mucho entre la maleza y eso me dificultaba la tarea.


Habita en ríos, lagos y pantanos de gran parte de Europa, África y Asia. En España vive todo el año en muchas zonas y en otras es una especie invernante. En Baleares y en Canarias también es un ave habitual en invierno. En la siguiente foto aparece el hábitat de ésta garza en el pasado otoño.







Cabra Montesa Ibérica (Capra pyrenaica)

Uno de los mamíferos grandes más característicos de la península ibérica y también de los más fáciles de observar. La cabra montesa o íbice ibérico es un bóvido endémico de Iberia, que habita en zonas montañosas de gran parte de España, aunque en Portugal solo se encuentra en un área muy concreta del norte. Las poblaciones más grandes se encuentran en Andalucía, Murcia, Comunidad Valenciana, Madrid y Castilla y León. También existen poblaciones más pequeñas y localizadas en Catalunya, Aragón, Castilla-La Mancha, Galicia y Asturias.


Habitan tanto en bosques como en zonas abiertas, y si puede ser en lugares que combinen ambos. Les gustan los roquedos de montaña, las praderas herbáceas y los bosques de pinos. Pueden ser vistas en ocasiones a nivel del mar en zonas del sur, pero suelen habitar entre los 500 y los 2000 metros sobre el nivel del mar. En verano pueden sobrepasar los 3000 msnm huyendo del calor extremo.

Macho adulto tomando el sol de invierno en el bosque.
Es una especie con un claro dimorfismo sexual, muy fácil de diferenciar a primera vista excepto en ejemplares juveniles. Los machos adultos poseen unas grandes y fuertes cornamentas, con las que se pelean en la época de celo, mientras que las hembras tienen unos pequeños cuernecitos. Las hembras son pardas casi enteras y los machos presentan algunas zonas negras como la parte delantera de las patas, el pecho, parte del vientre y la frente.


Los machos miden cerca de metros y medio de alto y su peso puede llegar a ser de hasta 110 kg, mientras que las hembras no pasan de 40-45 kilos. En los meses de noviembre y diciembre es cuando tienen el celo y es en esa época cuando se juntan los grupos de hembras y jóvenes con los de machos adultos. El resto del año permanecen separados.


En algunas zonas de España como en la sierra de Guadarrama, las cabras montesas han prosperado tanto que se han creado superpoblaciones y llegan a causar daños a la flora y a contagiar enfermedades a bóvidos domésticos. Éstos problemas de crecimiento de poblaciones son causados principalmente por la falta de depredadores naturales como el lobo o el águila real, que se encargarían de depredar sobre ejemplares viejos, débiles o enfermos.